El artículo presenta una autoetnografía desde Santiago (Chile) hacia los territorios mapuche huilliche y lafkenche. La ruta incluyó dos paradas cruciales que articulan relaciones rituales, productivas y políticas: primero, el Fundo Huite, donde se celebró un torneo de palín con autoridades ancestrales mapuche; luego, la isla Huapi, escenario de un Machiluwün, ritual de consagración de una nueva Machi.
Este viaje conectó una de las capitales más neoliberales del mundo con una “zona roja” de conflictos territoriales. Allí, la alianza entre el Estado chileno y las empresas extractivas entra en tensión con las comunidades mapuche del sur de Chile, generando conflictos entre fuerzas humanas y más-que-humanas, espirituales y rituales, tecnológicas, políticas y ontológicas.
Los conflictos territoriales observados no son únicamente disputas por la tierra, sino también formas de resistencia frente a la neocolonización capitalista. La experiencia de los investigadores implicó atravesar barreras ontológicas mediante cinco tensiones constitutivas: temporalidad, ontología-agencia, economía-territorio, epistemología-lenguaje y sensorialidad-objetividad. Esta autoetnografía evidencia fricciones percibidas y encarnadas, posibilitando una investigación situada y sentipensante, capaz de abordar —aunque no resolver— cuestiones que exceden la epistemología moderna. Estas resistencias y reexistencias entrelazan entidades espirituales, corporales, tecnológicas y políticas, desafiando los métodos tradicionales de investigación y subrayando la necesidad de integrar la experiencia corporal al trabajo de campo.