El tratado que puso fin a la Guerra del Pacífico iniciada en 1879 estableció que Perú cedía “perpetua e incondicionalmente el territorio de la provincia litoral de Tarapacá” y que las provincias de Tacna y Arica pertenecerían a Chile durante diez años, contados a partir de la ratificación del Tratado. Una vez expirado el plazo, se realizaría un plebiscito en el que los pobladores ariqueños y tacneños determinarían mediante su voto su pertenencia definitiva. La falta de un protocolo dilató la realización del plebiscito—que finalmente no se llevó a cabo—durante más de 40 años, pero su inminencia determinó las políticas que implementaron ambos países. Chile emprendió la llamada “chilenización”, conjunto de políticas orientadas a convencer a los posibles votantes de las ventajas de elegir a Chile como el país al que deseaban pertenecer. El Gobierno peruano respondió con acciones que se ejecutaban clandestinamente en las provincias ocupadas. Las llamaremos políticas de “peruanización”. Sobre algunas de estas políticas y acciones me ocuparé en este artículo.