En el camino hacia una transición energética justa, sostenible e inclusiva, se privilegia el aprovechamiento descentralizado y participativo de recursos renovables, para avanzar en la diversificación de las fuentes, la securización de los sistemas, la descarbonización de las actividades y la lucha contra la pobreza. Estos cambios demandan minerales para infraestructura y equipamiento, por lo que los Andes adquieren mayor dinamismo en su provisión.
El vínculo minería-energía se refuerza por una interdependencia creciente en territorios cada vez más abiertos a la participación comunitaria, donde se asocian actividades como el turismo y la valorización patrimonial. Este trabajo reúne resultados obtenidos en investigaciones de fuerte base empírica.
El objetivo de este artículo es profundizar el conocimiento sobre la transición energética, mostrando el nexo con las actividades extractivas que ella impulsa en zonas de montaña y con su puesta en valor turística y patrimonial. Para ello, se analizan los casos de las minas de litio y cobre en los Andes, en particular Chuquicamata (Chile), el salar de Olaroz (Argentina) y el salar de Uyuni (Bolivia).
En el norte de Chile y Argentina, y el sur de Bolivia, los megaproyectos mineros (energéticos) se sitúan en el centro de la transición hacia la sostenibilidad. Con múltiples riesgos y posibilidades, la minería (energética) y el desarrollo turístico-patrimonial convergen en una nueva centralidad de grandes espacios.