La situación de la migración judía, procedente desde Alemania nazi, provocó un debate en diversas naciones latinoamericanas. Chile no escapó a la controversia durante los gobiernos de Arturo Alessandri y Pedro Aguirre Cerda, en el periodo de 1938-1942. Nuestro objetivo de investigación se centra en analizar la posición chilena en su conjunto ante el fenómeno de la migración judía en Europa y, especialmente, en lo acaecido con los refugiados judíos en Bolivia y su deseo de migrar hacia Chile.
La hipótesis que planteamos apunta a que la recepción de los alemanes judíos provenientes desde Bolivia se situó en una coyuntura de la política exterior chilena, donde las acciones respecto a la migración judía europea se cruzaron con las expectativas de las relaciones con Bolivia, donde se había afianzado la vinculación diplomática a nivel de embajada, pero subsistía el tema latente de la mediterraneidad como un eje de la política boliviana.
Las gestiones consulares y diplomáticas en torno a los alemanes judíos fueron parte de una etapa de las relaciones entre Chile y Bolivia absolutamente desconocida y omitida, y que reflejaron la complejidad de los Estados ante un drama humano de rasgos universales.